La adopción de herramientas digitales en la minería presiona las redes y plataformas operativas en campo. La automatización, el Internet de las Cosas (IoT) y el monitoreo en tiempo real generan flujos masivos de datos entre áreas remotas y centros de control. Según el informe «Mine 2026» de PwC, el principal cuello de botella consiste en llevar las iniciativas de innovación hacia soluciones a gran escala de forma sostenible. Todo esto ocurre mientras el sector busca optimizar recursos ante costos al alza y menor talento técnico.
Por qué importa
No basta con tener el software más brillante si la red se cae en el tajo abierto. Un análisis de Deloitte sobre madurez digital identificó la infraestructura y los datos como pilares fundamentales del sector. En ese sentido, las faenas mineras demandan redes de alta disponibilidad y baja latencia que operen de forma ininterrumpida bajo condiciones exigentes. Si el soporte físico no crece al ritmo de las aplicaciones, los proyectos digitales quedan estancados.
Quién está detrás
El análisis técnico sobre conectividad es impulsado por la empresa de telecomunicaciones InterNexa, a través de Neptalí Mayorga, su director de Red y Servicios.